Violencia de género y el "chiste machista didáctico" del juez

Autoría : LaGuachimana.org

Ayer, 16 de mayo, el Presidente de la Audiencia Provincial de Barcelona José Luis Barrera durante la presentación de la memoria anual contó un chiste cuyo contenido tiene mucho que ver con una de las más odiosas discriminaciones que la sociedad española junto con sus poderes públicos está intentando erradicar: la discriminación de las mujeres. Esta discriminación se manifiesta de muchas maneras, entre ellas está el lenguaje sexista que no es más que el resultado de un prejuicio que se sustenta en las relaciones de dominación sobre las mujeres. Respecto de ellas caben chistes incluso donde se desconoce su derecho a la vida como un derecho fundamental. El chiste en cuestión es: Es como aquel que le dijo: Y, ¿usted por qué mató a su mujer? ¿Usted no ha tenido ganas nunca? Es un chiste y habrá gente que lo pueda entender y gente que no, pero no puede ser.

A dicha autoridad, representante del poder público, le preguntaron sobre el caso relacionado con la demanda de Telma Ortiz, cuñada del heredero de la Corona española, de medidas cautelares en defensa de su imagen y su privacidad ante el “acoso de la prensa”. ¿Qué relación intrínseca tenía este caso con el chiste? Las ganas de matar a “su mujer” explicado jocosa y "didácticamente" ¿qué tiene que ver con la demanda de Ortiz? ¿Qué tiene que ver la violencia en las relaciones amorosas basadas en la dominación patriarcal con las fotos que la prensa le hace a la cuñada del Príncipe?

A dos días después de la silenciosa resolución del Tribunal Constitucional declarando la constitucionalidad de la Ley Integral contra la violencia de género, un miembro del poder judicial cuenta un chiste sobre violencia machista. Se trata de un chiste contado por una persona que forma parte del poder público quien como tal tiene que adecuar su comportamiento y su lenguaje de acuerdo al mandato constitucional para promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social (Artículo 9.2 de la Constitución Española). Tomando en cuenta dicho mandato, cabe la siguiente pregunta: ¿existe algún juez que haya hecho un chiste cargado de contenido antisemita cuando ha querido explicar sobre la discriminación étnica o racial?.

Si los integrantes de los poderes públicos reflejan un aprendizaje sexista que no han podido cambiar en pleno siglo XXI, corremos el peligro de no alcanzar una verdadera democracia, una sociedad más igualitaria. La formación jurídica sobre la base de la igualdad formal sin duda es deficiente; pero, con un poco de esfuerzo se puede aprender y tomar conciencia sobre los nuevos conceptos como el de igualdad real que reconoce la Constitución española. Son carencias que pueden ser superadas puesto que la inteligencia humana es capaz de cambiar comportamientos sociales para tender a la convivencia pacífica: sin violencia, ni mucho menos verbal.

En cierto modo, este “chiste” refleja la problemática de la justicia española: sus bases obsoletas que se descubrió con el “caso de la niña Mariluz” y que sigue manifestándose con muchos casos sobre violencia de género sin resolución. Hechos como la violación de derechos de la infancia y de las mujeres relacionados con la vida privada, “doméstica” o familiar donde juegan un papel las relaciones amorosas desiguales y/o las agresiones sexuales son temas tabú y de poca importancia para el derecho y por ello las mentalidades “tradicionalmente androcéntricas” se niegan a entender sobre la necesidad que el Estado regule relaciones allí en ese mundo privado, donde pervive la vieja creencia transmitida desde el derecho romano: que quien tiene que regularlo es el pater familias y nadie más.