Prometer o jurar y uno de los grandes dilemas de las democracias

Hoy han prometido su cargo el Gabinete de Gobierno español. Han prometido su cargo ante la Constitución y se han obligado ante el pueblo soberano. Cuando se promete ya no se jura ante la biblia. Dios nada tiene que ver con el poder soberano ni con el contrato social. Junto a la carta magna estaba también la biblia. Pero, por añadidura y por la imposición de la Iglesia católica en el centro estaba el crucifijo. Esta ceremonia es civil y laica. Nada tiene que ver con la religión. Puede que alguna persona del Gabinete, por su libertad de creencia, quiera jurar ante la biblia, entonces sobra el crucifijo. La teoría constitucional con su retórica nos hace creer que los estados modernos y democráticos (los más desarrollados) son laicos y que a día de hoy el poder político se ha separado de la religión. Mentira cochina: es el doble discurso político-jurídico. Aunque Occidente no se lo quiera creer las religiones siguen influyendo y creando tensiones en las decisiones públicas. Los valores religiosos, especialmente de las religiones monoteístas, están en el discurso político y se plasman en los instrumentos jurídicos de las actuales democracias. Todas las religiones monoteístas son patriarcales y totalmente desigualitarias y el mayor peso de esta injusticia organizada recae en las mujeres: el debate político jurídico del aborto es un buen ejemplo de lo que afirmamos. Los criterios de estas religiones tienen su base en una desigualdad profunda: sólo el hombre es producto de la creación divina. Las mujeres no figuran como hijas en igualdad a imagen de Dios. Ministras y ministros, sin excepción, han prometido poniendo su mano en la Constitución. Algo quiere decirnos este gesto colectivo.

Ya que hablamos de igualdad, cómo no, el actual gobierno español ha decidido apostar por la paridad, hay más mujeres que hombres en su Gabinete. Esta noticia también ha sido plasmada en el Diario peruano La República. ¿Llegará el día en que esto no sea noticia y que sea normal la presencia igualitaria de las mujeres en el gobierno?. Ha llamado la atención en toda la prensa española, visión que es exportada por la prensa al mundo, que el Ejército español tenga una ministra. La ministra de Defensa es catalana, profesora de derecho constitucional, está embarazada, no es ninguna hija de pitucos o pijos y es, talvez, republicana. Esta última suposición es una mera intuición ya que Cataluña es una de las regiones que más critica a la monarquía parlamentaria española. La ministra manda ahora al Ejército. Por un lado hay símbolos de igualdad y laicidad simbólica y por el otro, el crucifijo delata la realidad: la Iglesia patriarcal tiene todavía peso en los gobiernos. La igualdad de mujeres y hombres tienen un contenido laico y social, fundamentos que no quiere reconocer la Iglesia. Ah, y a propósito de la ministra de Defensa ¿cómo le quedaría el ojo a los generales en el Perú, herederos de rancias familias conservadoras, cuando llegue el día en que les mande una mujer ministra o generala, del pueblo llano peruano con un apellido de origen nativo?. Tal vez no lo veamos pronto. Seguro que llegará ese día. España tiene sólo 30 años de democracia y está avanzando mucho. Sin duda, es necesaria la construcción de un estado social peruano para alcanzar la igualdad real, sin discriminaciones por raza o sexo.