Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Caso “D. H. y otros contra la República de Chequia” (13/11/2007). Discriminación racial

En Nildagaray.org reproducimos el artículo de Fernando Rey Martínez, La Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de la Gran Sala, “D. H. y otros contra la República de Chequia, de 13 de noviembre de 2.007. Se trata del comentario a  una reciente decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) conocido también como Tribunal de Estrasburgo, referido a un tema “ignorado” por el derecho, especialmente el constitucional: la discriminación racial. Así, el profesor Rey Martínez manifiesta que por primera vez, el TEDH tomó en serio con carácter general la prohibición de discriminación racial. Este caso tiene que ver con esta discriminación que durante siglos soporta en Europa la comunidad gitana o etnia roma.

Según recoge el Informe Anual Igualdad y no discriminación 2005 de la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades de la Comisión Europea, la comunidad gitana ha sido objeto de discriminación y persecución durante muchos siglos en Europa. Actualmente, entrados ya en el siglo XXI, la denominada etnia gitana sigue expuesta a distintos grados de discriminación y segregación en los países de la Unión Europea. En todos los países donde existen estadísticas o encuestas observamos que la etnia roma tiene menor nivel educativo, tasas de paro mucho más elevadas, ingresos ampliamente inferiores y gozan de peor salud que el resto de la población. En muchos Estados miembros, los niños de la etnia roma son objeto de constante segregación en la escuela y a menudo tienen que asistir a «escuelas especiales» para niños con problemas o se les pone en clases separadas. Asimismo, muchos roma viven en barrios deprimidos y separados del resto de la población donde la vivienda es de mala calidad, faltan servicios básicos y el acceso a un buen sistema sanitario es difícil (Informe Anual Igualdad y no discriminación, 2005, p. 27) ¿Se ha preguntado el derecho sobre las razones?. En Europa se está intentando legislar al respecto.

En el continente americano la discriminación racial es un problema estructural. Las más grandes desigualdades perviven en este Continente. Diversos grupos de personas por su fenotipo y su condición económica viven marginadas bajo el estigma de “pertenecer” a comunidades negras, nativas, indígenas, etc. En Estados Unidos la Constitución convivió durante mucho tiempo con la esclavitud de las personas negras y, junto con sus enmiendas, con la marginación de las poblaciones nativas, estos grupos excluidos no son los únicos, ahora se discrimina a lo hispano o latino. El llamado choque de civilizaciones ha entrado en el discurso de las ciencias sociales sin que el constitucionalismo social repare que ideas como éstas pueden hacer retroceder una conquista importante para la convivencia pacífica: la dignidad de las personas.

Quienes han tenido la oportunidad de salir de sus países pobres, llevando consigo su pensamiento crítico y viven o han vivido un tiempo en los países desarrollados, se habrán dado cuenta que lo gitano, lo hispano, lo chicano, lo latino, lo sudaca, lo moro, entre otras muchas expresiones le son familiares porque en el extranjero recaen sobre su persona y porque en sus países de origen también se utilizan. Son expresiones con un contenido de discriminación racial potente que margina a grandes grupos humanos, se plasma en el ámbito jurídico limitando el ejercicio de los derechos fundamentales y se consolida en la categoría de ciudadanía. Con el constitucionalismo, sus cartas y declaraciones de derechos autodenominadas universales se han “maquillado” jurídica y políticamente las jerarquías de raza y sexo.

Dado que estas discriminaciones son una construcción social, se reproducen dentro y fuera de los grupos. Resulta “paradójico” cómo la población discriminada repite esquemas sociales discriminatorios contra lo que es “su mundo” o su imagen. Expresiones peyorativas de contenido racial son propias  también la sociedad peruana: “lo cholo” o “lo indio”; en Bolivia: “lo colla”; en México: “lo prieto”, etc. El mismo sentido de agravio tiene la palabra “gitana” en Europa e “india” en América. En este Continente en las zonas ricas o pobres, en los estados democráticos o no, los grados del color de piel oscura (persona morena, negra, morena clara, mulata, mestiza, trigueña, etc.) resultan determinantes para ejercer los derechos. El acceso a la justicia o el derecho a la tutela judicial, en la práctica, depende del grado de color de piel. Miles de personas que ocupan las escalas inferiores del sistema social, jurídico y económico en el mundo tienen similitud en el fenotipo. Esto no es mera casualidad.

El mundo académico recoge esta problemática social y lo ubica dentro de las temáticas de extranjería,  inmigración y cultura y en las disciplinas sociales. El derecho constitucional como pilar fundamental para el resto de las ciencias jurídicas no ha realizado aportación realmente seria hasta el momento. Hay un reclamo por un estudio interdisciplinario donde el derecho constitucional se pronuncie al respecto. Los trabajos sobre este tema del profesor  de derecho constitucional Fernando Rey Martínez significa una gran aportación hacia el avance del derecho de igualdad material y no discriminación racial. Rey Martínez es uno  de los más valiosos estudiosos sobre discriminación racial desde la perspectiva constitucional en el derecho latino. También cabe resaltar su trabajo en cuanto a discriminación por sexo se refiere. Alcanzamos aquí uno de sus tantos escritos.