El día de las mujeres y los retos para la igualdad real en el siglo XXI

En las primeras décadas del siglo XX, las mujeres organizadas reivindicaron una serie de derechos en la esfera pública lo cual repercutió en la creación del día internacional de las mujeres. Los derechos laborales y los derechos políticos fueron reclamados por las feministas quienes han sido protagonistas importantes en la historia política de Occidente. Sin embargo, no se suele visibilizar las aportaciones teóricas ni las acciones del feminismo en los textos o materiales educativos. A partir de la segunda década del siglo XX la ONU decidió oficializar el 8 de marzo como el día internacional de las mujeres. Al respecto, la ONU señala que el Día Internacional de las Mujeres se refiere a las mujeres artífices de la historia y hunde sus raíces en sus luchas pluriseculares por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. Lo que se conmemora el 8 de marzo es la lucha histórica y constante de las mujeres para la erradicación de una sociedad desigualitaria. Se celebra diversas reivindicaciones en muchos países en las cuales las mujeres de una u otra forma han exigido un trato igualitario en todos los ámbitos de la vida. Esta lucha permanente es la muestra de que la universalidad de los derechos humanos es una falacia, y es una falsedad la igualdad jurídica o formal y que la meta es alcanzar la igualdad real en el siglo XXI a pesar de que los obstáculos son  enormes. Precisamente, el año pasado, las elecciones presidenciales de los Estados Unidos pusieron nuevamente en evidencia la cruda realidad: la discriminación de las mujeres es la más profunda, es la más difícil de erradicar.

En dicho país donde el neoliberalismo marca las reglas de convivencia social se puede verificar lo señalado anteriormente. Tomando como referencia algunas ideas divulgativas que alaban el sistema económico que justifica las profundas desigualdades, especialmente la de las mujeres, cabe citar a Vargas Llosa cuando comenta sobre el pasado proceso electoral al interno del Partido Demócrata donde un hombre negro y una mujer blanca competían por la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. En este caso, los prejuicios raciales entre hombres han podido ser, en cierto modo, modulados positivamente, pero los dirigidos contra las  mujeres siguen siendo los más viles y odiosos. Así se constata en dicho proceso electoral.

Antes, conviene subrayar que la ideología liberal discriminadora fue la base de la  gestación de los Estados constitucionales liberales, como por ejemplo, Estados Unidos. Es importante estudiar con una perspectiva crítica la Declaración de Independencia de 1776 de las 13 Colonias del Norte de América para constatar cómo sobre la base de dicha ideología se expulsó de la idea de libertad, igualdad y propiedad al colectivo nativo de América y a todas las mujeres, tanto a las inmigrantes inglesas  como a las nacidas en tierras americanas. La independencia se pensó por y para los hombres inmigrantes blancos ingleses y con propiedades. De ahí que dicha  Declaración considerara como un grupo ajeno al contrato y a la sociedad civil que estaban creando a the Inhabitants of our Frontiers, the merciless Indian Savages. (Ver el Agravio 27 de la Declaration of Independence, 1776). Además durante mucho tiempo la Constitución de los Estados Unidos coexistió con la esclavitud de la población negra y negándole el derecho de sufragio a todas las mujeres estadounidenses. Los prejuicios raciales y contra las mujeres siempre han pervivido porque las constituciones liberales la han ocultado o simplemente las han ignorado.

El feminismo mediante sus teorizaciones y sus actos de reivindicación han criticado ambas discriminaciones. Las filósofas políticas europeas criticaron tanto la discriminación de los negros como la de las mujeres (por ejemplo, Wollstonescraft y De Gouge). En Estados Unidos, las sufragistas lucharon para abolir la esclavitud de la población negra y exigieron el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres. Son las mujeres que han propiciado que la igualdad sea cada vez más amplia y realmente universal.

Volviendo al proceso electoral de los Estados Unidos de 2008, suele existir un tópico surgido del facilismo académico y que se resume en el sueño americano. Con esta frase se intenta difundir una idea falsa de la fundación de USA. Al respecto Vargas Llosa dice: Hay un "sueño americano" que está en los orígenes mismos de la creación de los Estados Unidos, como una tierra de libertad, de trabajo, de individuos soberanos y no de castas, en la que las leyes y la moral se confunden para garantizar el bien común dentro de la convivencia en la diversidad y el estímulo permanente a la iniciativa y a la creatividad del ciudadano. (Varga Llosa, Mario: “Obama y las primarias”, El País, 13 de enero de 2008). Se cree que en Estados Unidos todos los derechos  constitucionales se materializan y que no existe discriminación alguna. Esto significa para el autor y el resto de defensores de la igualdad formal que Obama como hombre negro ha cumplido un sueño americano en una tierra de libertad y no de castas, es decir, sin discriminación racial. Veamos lo que comenta este autor sobre las elecciones primarias: Obama conquistó una rotunda victoria en Iowa y perdió apenas por unos pocos millares de votos ante Hillary Clinton en New Hampshire, con lo cual frenó de golpe y casi entierra lo que parecía la imparable nominación de la senadora a la candidatura demócrata trabajada minuciosamente desde años atrás con una astronómica inversión de recursos económicos y la activa participación del aparato partidario. (...)El senador Obama es el primer dirigente de color en Estados Unidos que ha llegado a la vez al corazón de los blancos, de los negros y de los hispánicos, con un discurso en el que jamás se apela a su condición racial. (...) La posibilidad de que Barack Obama sea el primer presidente negro de los Estados Unidos no es una quimera sino una posibilidad muy realista.

Las castas o etnias tienen que ver con el origen de las personas y con su fenotipo. Ello está vinculado al concepto de discriminación racial. Las castas pueden manifestarse de mil formas y claro, por el etnocentrismo solemos verlo y criticarlo más en la cultura ajena pero no en la nuestra. En el caso del triunfo electoral de Obama el pacto social se ha abierto pero solo entre hombres. El círculo selecto de hombres blancos denominado poder constituyente está conformado por hombres y puede ampliarse entre ellos derribando así en algunos momentos los criterios raciales. Pero este círculo no se abre cuando se trata de las mujeres. El triunfo de Obama sobre Hillary Clinton es una muestra de ello. Y esto es exaltado por el pensamiento patriarcal basándose en “el sueño americano”.

Obama ya es Presidente de Estados Unidos y se ha roto algún hilo de los prejuicios raciales entre hombres pero el prejuicio por sexo sigue incólume entrados en el siglo XXI. Con mucha razón, Rosa Cobo hace un símil del triunfo de Obama sobre Cilinton con el de los hombres negros sobre las mujeres. Con la presentación de la Catorce Enmienda en 1866 ante el Congreso, se negó explícitamente el voto a las mujeres al insistir en que únicamente se debía conceder el derecho al voto a los esclavos varones liberados. El círculo selecto basado en la raza se abrió para darle el derecho al voto al hombre negro pero se cerró y se negó para dárselo a las mujeres. Las sufragistas lucharon tanto para exigir la abolición de la esclavitud y el voto de las mujeres. El colectivo negro una vez obtenido el voto, no se solidarizó con las mujeres. En las elecciones pasadas, el círculo fue el mismo. Reproducimos aquí el audio de la entrevista a Rosa Cobo en donde explica esta hecho histórico:

Entrevista realizada el 20 de enero de 2009, en Radio Cadena Ser Alicante a Rosa Cobo. La Profesora Cobo participó en el Aula de Formación y Debate Feminista, en la Universidad de Alicante. (Aquí se enlaza el audio de la entrevista en mp3)